Los 12 Apóstoles.
Quien desconozca la realidad, al leer Los 12 Apóstoles, creerá que es una detallada y minuciosa novela policial de ficción. Con giros macabros y relatos escalofriantes. Ideal para que cualquier director del cine nacional brille en el celuloide o para que el mismísimo Quentin Tarantino salpique de sangre, como es su fiel costumbre, la pantalla grande. A su vez, Luís Beldi, su autor, tomaría la posta del género literario como guionista de los recordados films de clase B.
Bueno, lamentablemente, nada más lejos de la realidad que lo escrito en el párrafo que inicia esta nota. Porque Los 12 Apóstoles no es más que la cruda verdad. Una crónica de lo acontecido en la trágica Semana Santa de 1996 en el penal de Sierra Chica, donde más de una veintena de presos comandados por los mal famosos Doce Apóstoles se amotinaron con toma de rehenes y asesinatos varios; a la manera del escritor y periodista Luís Beldi, quien a puro detalle nos relata lo sucedido en uno de los hechos más violentos de la historia carcelaria de nuestro país. Con exhaustivas descripciones de la penitenciaría, con diálogos precisos y la biografía completa de estos doce reclusos que quedaron en el recuerdo de todos por haberles dado de comer empanadas de carne humana a sus rehenes durante los ocho días que duró el encierro.
Con un plano del penal que aclara el infierno vivido, el libro logra contar todo lo sucedido en veinticuatro capítulos, en los que Beldi se desgarra en dejar al descubierto la memoria y la currícula de cada uno de los apóstoles, para que cada lector en su cabeza los personifique de la manera más real. Doce macabros y delictivos prontuarios que sirven para darle el marco perfecto a un penal que no era más que una olla a presión, aunque sus directores suponían un control absoluto.
La credibilidad de los datos y la certeza de los tiempos y hechos, hacen pensar que el mismo Beldi participó del motín. Cuestión que marca el arduo proceso de investigación que precedió a su escritura y las extensas y reiteradas reuniones que tuvo el autor con sus protagonistas. Porque para recrear tan pesada y oscura historia, el hasta ese momento periodista de radio y televisión, tuvo que contactar a medio mundo del entorno carcelario provincial. Sumado a todo esto, el material de archivo que acopió por parte de los medios de comunicación. Y por si fuera poco y para retratar todo de la manera más fehaciente posible, hizo migas con uno de los apóstoles, Ariel Acuña Mansilla, alias El Gitano, quien tras varios encuentros y charlas, le fue aclarando un panorama por de más cerrado. Juntos, recorrieron el penal, transitando los pasillos y rincones donde once años atrás había sucedido una verdadera masacre llena de rencores, odios y envidias.
Nada santificará a sus protagonistas. Ni siquiera la forma humana de describirlos que tiene el propio Beldi. Porque su pluma logra decorar el infierno. Y es aquí otra virtud del periodista, quien habla del diablo como si se tratase de un ángel confundido y contrariado con sus dioses. Otro punto a favor, es la prolijidad al mencionar un sinfín de nombres que al consumarse los capítulos, se los logra identificar nítidamente, sabiendo dónde estuvo cada uno y cuál era su posición dentro del sangriento cuadro. Un aspecto que también juega en contra cuando llega el turno de contar las violaciones, mutilaciones y cremaciones. Pero fue la verdad y así tiene que contarse, por más atroz que haya sido.
Los 12 Apóstoles no es para nada un libro pasatista. Tampoco es una cronología revitalizadora. Aunque sí esclarecedora. El cual cada capítulo es un denso caldo a digerir; sabiendo que cada palabra no es más que un link a una verdad pasada. Como esas enfermedades que hay que sortear en la vida para valorarla más. De lectura obligatoria para todos aquellos que quieran conocer y entender la historia negra de nuestro sistema penal.
Por Mariano Casas Di Nardo – mcasasdinardo@speedy.com.ar
Nombre: Los 12 Apóstoles.
Autora: Luis Beldi.
Editorial: Ediciones B.
Clasificación: No ficción - Historia.
368 páginas - $52. |